Puede que sea verano y que estés sudando viendo la Teletienda a las tres y pico de la madrugada y que lo que siempre te persigue vuelva a atraparte. Es una pulsión que cada vez más a menudo te hace plantarte ahí en medio con un viejo radio-casette en los brazos. Las respiraciones flotando en el aire recalentado del cuarto cerrado, cada una a su ritmo. O sosteniendo un jarrón de porcelana mala. Hace años que duermen en camas separadas. Los mismos que han pasado desde que empezaron a odiarse. Seguramente toda la vida, supones. Y de pie a oscuras en el metro escaso que queda entre los dos mundos en guerra de los que vienes piensas que por qué no, que está justificado y que tú también mereces que –a falta de algo mejor- la prensa hable de ti. O notando el esfuerzo de tus bíceps al sujetar una olla exprés de ésas de acero macizo. E inoxidable. Pero la gente y los medios de comunicación hablan del asesino de la catana o del asesino de la ballesta. Y piensas que necesitas algo dotado de más glamour para reventar a tus padres mientras duermen justo cuando la voz en off de la Teletienda empieza a hablar de un las bondades del sacacorchos Titan Glam.
Una oferta irresistible. Tan útil como elegante.
De titanio.
Con punzón en espiral y cachas de madera de roble barnizada.
Y tuercas con cromado americano.
Por sólo 80 euros.
El lujo a su alcance…
Y escuche esto: si lo compra usted ahora mismo, ¡recibirá totalmente gratis este magnífico escurregotas bañado en plata de ley!
Las imágenes que complementan el discurso disipan cualquier duda al respecto. Ese tubo seccionado en diagonal, el escurregotas, parece muy capaz de perforar la carne. Pero es demasiado corto y, como no tiene mango, probablemente te cortarías uno o dos dedos si lo clavaras violentamente en un cuerpo humano. Además, ¿quién coño sabe lo que es un escurregotas? Ningún periódico de provincias se atrevería a etiquetarte como el asesino del escurregotas. Ni del radio-casette. Ni de la olla a presión. Pero el asesino del sacacorchos… Sí. El asesino del sacacorchos de titanio.
Lo más apropiado para abrir recipientes llenos de tonos rojos, cereza y carmesí. Saborearlos unos segundos. Y, después, escupir.
Así que lo tienes claro. Ya sólo estás a 80 euros de la gloria, el reconocimiento. Esas cosas.