Trece

En realidad da igual, porque a nadie le importa. Pero a lo mejor se cumple el aniversario de tu día y hora y puto minuto de nacimiento mientras estás atravesando la madrugada y la autopista subido en una de esas ruidosas máquinas que pintan las líneas de las carreteras. Y ya puestos puede que pienses Joder, las tres de la mañana; se supone que hace tres horas que está abierta la veda para que los correctos queden bien y los que de verdad me quieren queden aún mejor, pero ni un jodido sms. Así que ves a Mustafá corriendo de un lado a otro delante de tu camioneta trazadora de asquerosas líneas rectas y de pronto te sientes mejor. O peor. De repente no sabes si bien o mal. Los criterios que utiliza el mundo para clasificar el bien y el mal se te confunden en la mente y te dan ganas de pegar un volantazo y hacer volcar el ridículo vehículo en el que (no)viajas ocho horas al día. Lo malo es que el trasto se mueve a diez por hora, y así todo es difícil. El caso es que el otro día el magrebí te dijo que ni siquiera ha querido comprarse un móvil. Que todo lo que gane aplastando los desniveles del alquitranado va a ir directo a Fez o alguna ciudad por el estilo, con moscas y colorines saliendo de las ventanas. Te contó que él es ingeniero de caminos, puertos y canales. Que el asfalto que ambos estáis acondicionando a base de pala y pintura pulverizada bien podría haberlo trazado él. Pero que no se queja de adónde le ha llevado la vida. Que en su tierra hay gente que le quiere y le espera y que depende de lo que él pueda sacar de aquí. Y de repente, mientras vuelve a tu mente esa conversación que mantuvisteis mientras guardabais cola para mear en las letrinas de pvc que la empresa de contratas instala cada cinco kilómetros de trazado, te dan ganas de materializarte en Fez o como coño se llame el poblucho del que salió Mustafá y amenazar con hacer sangrar a su mujer y a sus hijos y a sus padres si no hace algo digno con su vida. Lo malo es que entonces ves tus manos aferradas como ramas muertas al volante de la pequeña camioneta que marca el rumbo de tu futuro. Y piensas: ¿quién soy yo para eso?

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Acerca de ivanrojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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6 respuestas a Trece

  1. Insomnia Delirata dijo:

    Cierto, el bien y el mal son relativos, y no todos tienen claro el límite.

    Pero bueno, por tener otro concepto que tu del bien y el mal, me señalas con el dedo y me lamas radikal, cono decía la copla.

    Daemonicus Inprimatur disfrazado.

  2. Angel dijo:

    Felices 32, espero. Y que en este tu año, aun sin ser bisiesto, sigas disfrutando con la escritura, y los que te leemos, seguir haciendolo. Salud.

  3. Angel dijo:

    Qué mal escribo, casi ni se entiende lo que queria decir.

    El caso era felicitarte y comentarte que espero que este año sigas disfrutando escribiendo, y nos sigas haciendo disfrutar a los que te leemos.

    Por cierto… me interesaria bastante encontrar escritores interesantes, que cuenten historias costumbristas, realistas,… bueno… algo como lo que tu haces… he pensado que quizá tu podrías recomendarme alguno… un par de escritores… algunos títulos… algo por donde empezar. Grácias.

  4. Annie L. dijo:

    Ya era hora de que volvieras, nos habías abandonado.. sabía que en tu cumple te volvería la inspiración. Muchas felicidades…

  5. Sulo Resmes dijo:

    Felicidades crack, a mi me queda una semana… nos acercamos a la edad de Cristo… je je je

    Muy chulo este microrelato. Sirva de homenaje al gran David Foster Wallace (1962 – 2008).

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