Es bueno conocer bien a la gente

Es bueno conocer bien a la gente; te hace sentir más seguro. Lo pienso aquí, bajo las luces giratorias, y me siento un iluminado. Más brillante que cualquiera de ellas. Y giro la cabeza y se lo digo a Lucas. Solo la primera parte del pensamiento. Es bueno conocer bien a la gente. No reacciona de ningún modo especial. Asiente levemente y se hunde un poco más en el sofá. Incluso en medio de esta penumbra estroboscópica se aprecia que está lleno de manchas. Cerveza, cubata. Seguramente un poco de semen, tal vez algo de sangre. Le da un pequeño sorbo a su ron-cola y mantiene la vista al frente, sumergiendo la mirada en la marea de carne que se mueve en la pista. Espero que entienda que lo que en verdad quiero decir es que me alegro de conocerle. A él en concreto. Que esto sería bastante peor si no estuviera sentado a mi lado. Pero pronunciar todo eso resultaría bastante difícil en medio de este ruido. Por otra parte, mi vocalización no está en su mejor momento. Y aunque lo estuviera no conseguiría nada diciéndole a Lucas Te quiero, tío. Lo más probable es que nos fundiéramos en el típico abrazo de borrachos y al día siguiente todo quedara en el olvido. Así que me conformo con confesarle que es bueno conocer bien a la gente. Digo confesarle porque se lo susurro al oído, como si estuviera contándole que he descubierto el secreto de la eterna juventud o que anoche le corté el cuello a alguien. También es posible que se lo susurre porque lo diga con vergüenza. El caso es que mientras lo hago me imagino el sonido torpe de mi cuchicheo etílico, y me doy un poco de asco. Me imagino miles de micropartículas de mi saliva estrellándose contra el pabellón auditivo de Lucas. Y vuelvo a agradecer a no sé quién o no se qué que seamos amigos. Porque me parece una suerte increíble haber sobrevivido hasta alcanzar un momento y lugar en el que haya alguien en tu vida obligado a aguantarte por cojones. Es un milagro. Y pienso que la prueba de ello se impondrá enseguida: Lucas levantará un brazo y se limpiará mi estupidez húmeda con el dorso de la mano, puede que con el puño de la camisa, y sonreirá un poco o a lo mejor me da un abrazo o un golpe cariñoso en el muslo pero desde luego no se enfadará por babearle la cara de gin-tonic. Pero, ya digo, no hace nada. Ya digo, solo asiente, levemente, muy levemente, de manera casi imperceptible, sin apartar la vista del centro de la pista de baile. Y no tengo nada mejor que hacer que repantigarme e imitarle. No hay nada especialmente digno de atención. Superávit de tíos. Un alto porcentaje de morralla femenina. Y las pocas chicas guapas que mueven sus cuerpos al ritmo de Kaiser Chiefs ya están pilladas. La idea de poner fin a la noche empieza a abrirse paso en mi mente intoxicada. De repente lo único que me apetece es estar en mi cama y cerrar los ojos durante el mayor tiempo posible. Pero entonces Lucas sale de su trance. Me pega un codazo que hace que unos cuantos centílitros de ginebra se me derramen sobre la bragueta. Pero somos amigos: no me enfado: primero me ensucias tú, luego yo. Le miro. Sigue con los ojos clavados en algún punto de la masa. Señala algo con un movimiento de cabeza. Miro en la dirección que ha indicado su mentón pero pierdo el rastro cuando mi visión se estrella contra una chica gorda con un vestido de lentejuelas demasiado pequeño. Mega-Rondel Oro. Y vuelvo a buscar respuestas en la cara de Lucas. Se limita a repetir el gesto de barbilla. Y como un gilipollas sigo de nuevo la proyección invisible de su indicación. Pero esta vez doy con el objetivo. Casi en el centro geográfico de la pista. Todo en él es la peor versión de un ser humano. Desde su cara hasta cómo le queda la camisa metida por dentro de esos pantalones que debieron de pertenecer a su padre. La última opción para perpetuar la especie. Da vueltas como una peonza. Bebe fanta de naranja. Y sonríe a todo el mundo a su alrededor. Parece feliz. Cómo me jode, pienso. Cómo me jode, dice entonces Lucas. Es bueno conocer bien a la gente. Te sientes más seguro.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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5 respuestas a Es bueno conocer bien a la gente

  1. "M" dijo:

    lo dije y lo repito, se ha instalado usted en la excelencia.
    me ha encantado,don.
    le veo luego en el cónclave y le comento con más extensión.

  2. jano dijo:

    Mega rondel oro…jajajajaj

  3. micromios dijo:

    Buen principio de año. No es solo un deseo es una constatación al leer el relato y ver que tu capacidad sigue en aumento.
    Salut
    PD: No sé si es bueno conocer bien a la gente, si esto implica que le han de conocer bien a uno.

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