Alquitrán 26

Brillar a muerte y apagarse de golpe a los 27. En un momento dado dijo que eso era lo que quería. Supongo que a los 15 ya llevaba impresa esa frase en la camiseta con la que se iba a dormir. Supongo que aún era muy joven y muy dramática y muy imbécil. Al fin y al cabo solo tenía 26 y seguramente aún confiaba vagamente en llegar a ser algo en la vida. Un mito, por ejemplo, lo más fácil de soñar cuando empiezas a intuir que no lograrás nada. La conocí anoche. Pedía un tequila a mi lado. Su codo estaba helado y su voz parecía brotar del mismo aire. Fue eso lo que hizo que la mirara. Sobre todo esa voz como un susurro lejano pero nítido por encima de los bafles. No estaba mal. Todo en su sitio. Tal vez le faltaban unos kilos, pero supongo que la delgadez era requisito indispensable de su papel. Igual que el susurro audible y su palidez y sus ojeras. Pensé en horas de ensayo. La caída de sus párpados me lo confirmó. A medio camino entre la intoxicación verdadera y la mirada inspirada en la Iris de Taxi Driver. La languidez de sus muñecas cuando rebuscó en su bolso negro y sacó tabaco y fuego despejó cualquier duda al respecto. Soltó la bocanada como si la estuviera filmando Godard. Supe que soltaba la bocanada imaginando que la estaba filmando Godard. Y supe que ella no sabía que yo lo sabía. Así que después de que el camarero le recordara la vigencia de la Ley Antitabaco y ella apagara el cigarrillo con el mismo desdén mezclado con miedo con el que un niño travieso sucumbe al grito de su padre, decidí seguirle el juego y acabé invitándola a unos cuantos chupitos. Una vez más, la noche moría y no tenía nada mejor que hacer. Cuando la transparencia empezó a licuarle las pupilas me cansé del asunto. Le dije que esperaba que todo le fuera lo bien o mal que ella quisiera. Me dijo que si en seis meses no había conseguido hacer algo digno con su vida se iría a una reserva india, tallaría el tótem más grande jamás habido y se cortaría las venas a sus pies. Me parece un plan insuperable, sentencié. Y salí a la calle y eché a andar hacia casa pensando que quizá eso fuera lo normal de ser tan joven. Vender una imagen sólida. De la cordura o de la locura, pero sólida. Intentar impresionar. Ver muchas películas y leer muchos libros y creer que la vida puede ser igual de trágica que lo que en ellos se cuenta. Hasta que pasan los años y ves que todo en todas partes tiende a acomodarse. Que una persona puede rehacer su vida incluso después de que su familia entera muera de asfixia por la mala combustión de una estufa un martes de febrero sin más historia a las 04:22 de la madrugada. Entonces un golpe sonó en la calzada. Por el rabillo del ojo vi un bulto volando por los aires. Y luego vi y oí su cuerpo rodando por el asfalto desierto junto a un scooter que chirriaba y chisporroteaba. Un Astra azul del que salía una música nada apropiada para el momento se detuvo unos metros más adelante. La puerta se entreabrió. Una pierna de hombre joven pisó el suelo. Estuvo allí unos segundos, como tanteando su nuevo mundo. Al poco volvió a desaparecer en el interior del coche, la puerta se cerró y los 180 caballos del Astra arrancaron rumbo a la culpa y el insomnio. Lo sentí por él. Y lo sentí por ella. Boca arriba sobre el alquitrán, no se apagaba de golpe. Sus 26 años burbujeaban y explotaban uno a uno rojos en sus labios. Y la extenuación de sus párpados era ahora pura improvisación. Ni rastro de guión, de tragedia llevadera, de atormentado día a día. Me agaché a su lado. Le repetí al oído lo que le había dicho al despedirme. Me parece un plan insuperable. Esto no es una reserva india, pero imaginemos que lo es. Y con mi navaja le rasgué el revés blanquísimo de sus muñecas. Le di un beso en la mejilla más intacta, le limpié las babas, y me incorporé procurando parecer lo más grande posible.

Anuncios

Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
Esta entrada fue publicada en PROSAS y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Alquitrán 26

  1. micromios dijo:

    Este alquitrán es de muchos galones, y no solo de petróleo.
    Muy buen relato.
    Salut

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s