Dos menos

Teléfono.

Me acerco a la ventana.

Tengo el aparato junto a ella porque no se me da bien hablar por teléfono. Me incomoda hablar con una voz sin boca. Mirar la calle me tranquiliza.

Es Pedro. Que qué me ha parecido, pregunta.

El qué.

Ya sabes, todo esto del tanatorio, el entierro. Todo eso.

No entiendo su pregunta.

Afuera se encienden las farolas.

Pasa un hombre calvo en bici.

Unos cuarenta años mayor que mi amigo recién muerto.

Supongo que debería responderle que me parece raro. Que es jodidamente raro que tu mejor amigo muera a los 29 ahogado en su propio vómito en el lavabo de una discoteca.

Pero no contesto.

Lo que hago es lamentarme en silencio por haberle dado mi número a este gilipollas. Diez años sin verle… era por algo. Por esto, por ejemplo:

Ahora han descansado todos, dice. ¿Has visto a sus padres? Menuda vida les dio el Charly. Ya no podían más.

Yo tampoco, le digo, y cuelgo.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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3 respuestas a Dos menos

  1. micromios dijo:

    Perdidas sin lamentos, pero con regusto amargo.
    Salut

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