No lo hagas

Las 19:00. El sol se ha ido, sabiamente.

Desde mi ventana veo a los niños que salen de la academia de inglés.

También practican taekwondo y actuarán en la función navideña de su colegio, seguro.

Sí, seguro que hacen esas y mil cosas más.

Como sus padres y madres, hermanos, amigos, y otra gente a la que jamás conocerán.

Todo el mundo hace algo.

Hay aficionados al bricolage o a hacer jarrones de arcilla.

Lectores empedernidos de novela negra escandinava.

Catadores de vino.

Coleccionistas de escarabajos.

Cantantes de karaoke.

Adictos al trabajo.

Saltadores de puenting.

Realizadores, muchos, de cortos para el Notodofilm.

Jugadores de mus.

Ejecutivos que pasan un mes al año de retiro espiritual en un monasterio budista.

Compradores compulsivos, no sé, de zapatos cuando les vienen mal dadas.

Otros se apostan durante horas entre los matorrales del bosque soñando con captar la fotografía perfecta de un petirrojo común.

Y también hay gente que pinta cuadros, realistas o abstractos.

Incluso existe quien que se considera el mayor experto del mundo en el arte de trinchar el pavo de acción de gracias.

En fin, cualquiera hace cosas, ese “algo” en lo que pretenden encontrar cierta especialidad.

La razón es el mero hecho de estar vivo, así que supongo que está bien que así ocurra.

La mayor parte de las veces esa actividad será vista por lo demás como algo absolutamente independiente del resto de los demás rasgos de tu personalidad, lo cual también me parece bien.

La putada es que si lo que te gusta es escribir, estás jodido.

Seamos sinceros: hoy en día no te queda otra salida que internet. Ya sabes, el puto blog.

Seamos más sinceros: ese puto blog solo lo lee un puñado de personas ligadas a ti por consanguinidad o amistad.

Y ya puestos a derrochar sinceridad: toda esa gente, que cree conocerte tan bien, va a querer/necesitar establecer un nexo entre lo que escribes y lo que observa en ti cuando te tiene delante.

Quizá sea algo que haya que asumir por el mero hecho de tener un puto blog de mierda, ni idea.

Sea como sea, en serio: a veces cansa.

Así que hoy me apetece decir que estoy hasta los huevos de que se asocie lo que se escribe con lo que se piensa.

Con lo que se siente.

Con lo que se es, a fin de cuentas.

Es más, en realidad no me apetecía en absoluto hablar de ello, pero a la vez sentía la necesidad de decir algo al respecto.

Me ha quedado un poco largo.

Debería haberme limitado a citar a mi amigo Sulo al decir: The song, not the singer.

Joder…

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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2 respuestas a No lo hagas

  1. micromios dijo:

    Bueno, siempre puedes pensar que lo peor de los blogs es que los lee cualquiera y saca conclusiones rápidas, tanto como lo permite su conexión ADSL.
    Yo no entro en ninguna de tus categorias por lo que me siento libre de decir que lo que leo aquí me parece bueno, a veces muy bueno y otras no malo.
    Como dicen por aquí “perdona però algú ho havia de dir”
    Salut

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