Hay

Hay noches en que la luz de la bombilla se vuelve más oscura que un agujero negro.

Hay noches reflejado en el espejo del lavabo de un barucho mientras alguien esnifa dos, tres, cuatro veces al otro lado de la puerta de conglomerado.

Hay noches en que sueñas con historias tan preciosas que amaneces aplastado por la versión de cemento armado de la realidad.

Hay noches en que te despiertas de un respingo cuando cae sobre tu pecho el brazo de un cuerpo suave del que ya ni te acordabas.

Hay noches en que lees a McCarthy y lamentas no saber hacer mejor las cosas.

Hay noches en que te acuerdas de tu madre y lamentas no poder hacer mejor las cosas.

Hay noches descalzo a la luz ambarina que brota del vientre frío de una nevera vieja pero no lo bastante vieja porque dispone de toma de tierra.

Hay noches en que sientes el dolor de todo el mundo agazapado como un ratón asustado debajo de la cama.

Hay noches tumbado en la azotea susurrando secretos a las estrellas seguro de que alguien te escucha.

Hay noches en que te arde la sangre cuando escuchas una radio dando el parte meteorológico al otro lado del tabique.

Hay noches en que utilizas cervezas vacías para medir el espacio-tiempo que te separa de la felicidad.

Hay noches con amigos de pelaje muy diverso en las que quisieras que los relojes se detuvieran para siempre.

Hay noches en que encuentras cerrada una puerta y entras en estado de pánico.

Hay noches en las que crees que el perro del vecino solo ladra para recordarte que si fueras un perro todo sería más fácil.

Hay noches que te anegan con una pleamar de retos imposibles.

Hay noches en que el humo azulado del cigarro no te sirve de escondite.

Hay noches en que te sientes tan sublime que solo pides Belvedere.

Hay noches en que te sientes tan perdido que llamas a números de teléfono que hace años que dejaron de existir.

Hay noches al volante de un coche sin frenos en las que no encuentras ni un puñetero muro.

Hay noches sentado frente al mar con la luna llena pintando de mercurio las crestas de las olas y tus lágrimas.

Hay noches en que el gotelé de las paredes forma monstruos muy reales.

Hay noches en que el ritmo acelerado del mundo te lanza sobre la cama como un guiñapo atropellado.

Hay noches que se estiran hasta la brisa fresca de la mañana como la lengua de un caballo desbocado al borde del colapso.

Hay noches demasiado cortas en que te deslumbra el brillo de un diamante entre los desperdicios de un botellón callejero.

Y después están los días. Así que no te quejes.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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3 respuestas a Hay

  1. jano dijo:

    Y después los Domingos…

  2. Vero dijo:

    Qué bonita: “Hay noches tumbado en la azotea susurrando secretos a las estrellas seguro de que alguien te escucha”.

  3. micromios dijo:

    Hay noches que dejaron de ser tiempo para convertirse en espacio.
    Muy interesantes tus noches.
    Salut

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