Crisis vista de cerca

El día más caluroso del año

Resultó ser sábado

Y eran las 9 de la noche

Y había moscas en el aire

Cuando

Una pareja se sentó a mi lado

En la terraza

De aquel bar destartalado.

Rondarían los 60

Y el borde del precipicio.

Lo noté enseguida.

La manera en que se aferraban

A los detalles de estilo

Que aún podían permitirse.

Él zapatos viejos

Ella bolso raído

Pero los primeros impolutos

Y el segundo aferrado

Bajo el brazo

De ese modo delicado

Pero firme

En que se protegen

Las cosas que han visto

Partes mejores del mundo.

Cierta clase,

Cierta elegancia

Obstinada

Contra las circunstancias

Y la nube de moscas

Que revoloteaba

Bajo los neones

Moribundos

Que colgaban del toldo.

Le di un sorbo a la cerveza

Y me recliné en la silla.

Una araña trepaba

Por la pata de la mesa.

Un pequeño punto

Palpitante

Hinchado

Lleno de sangre

Y ávido de más

Y ocho patas

Desproporcionadamente largas

Y delgadísimas

Aproximándose

Sigilosas

A una mosca

Que libaba manchas

Resecas

De

Refresco

En la superficie metálica.

Mientras observaba

La cacería

Seguí escuchando.

Cuando el camarero chino

Se acercó

La mujer pidió

Una clara de limón.

Él un vino blanco.

Mientras el chino

Iba a por ello

Ambos debatieron:

¿Una bolsa de papas

O media ración de morro?

Lo que sea más barato,

Dijo ella.

No sé qué será más barato,

Dijo el hombre.

Ahora se lo preguntamos.

No.

¿Por qué no?

Porque no. Sencillamente

No podemos preguntar

Eso.

Y yo, desde mi silla,

Pedí a los cielos

Que no,

Que no lo hicieran,

Que no cruzaran esa línea

Sin retorno.

Tienes razón,

Dijo la mujer.

Cuando el camarero

Les trajo las bebidas

También puso

En la mesa

Un plato con ocho o diez

Aceitunas negras

Como los tiempos que corren.

La pareja permaneció

Un buen rato en silencio,

Sin coger una sola oliva,

Bebiendo despacio,

Mirando el escaso tráfico

De la ciudad en agosto,

Observando cómo el camión

De la basura recogía los

Desperdicios de la esquina.

Tal vez preguntándose

Igual que yo

Por qué se iba

Sin nosotros

En su tripas.

Entonces el hombre dijo:

¿Qué vamos a hacer?

Ella no contestó.

Solamente respiró profundo

Y alargó su mano

Hacia la de él.

No era una solución.

Probablemente ni siquiera era

Una respuesta.

Pero me dije que al menos

Ese gesto

No complicaba aún más las cosas.

Seguramente no era así,

Ya sabes,

Por aquello de la responsabilidad

Y la preocupación

Elevada al cuadrado.

En cualquier caso

Quise pensarlo.

Para entonces la araña

Se disponía a lanzar su ataque sorpresa

Sobre la mosca.

Fue muy rápido.

Un segundo de guerra relámpago

Y se acabó el batir de alas.

Para los mamíferos del lugar

El final

Era más complicado;

Mejor afrontarlo con aliados.

Eso pensé mientras

Sentía las ocho patas del mundo

Cerrarse sobre

La terraza de aquel

Barucho

De barrio

Y un aliento de muerte

Resoplaba en mi nuca.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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Una respuesta a Crisis vista de cerca

  1. jano dijo:

    muy bueno.

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