Tú no lo sabes

Tú no lo sabes porque creciste en el elegante centro de la ciudad o en una zona residencial de adosados y piscinas o en una casa enorme en un pueblo de gente enriquecida a base de plantar cebollas lo bastante lejos de la ciudad para librarte de lo malo pero lo bastante cerca para disfrutar de lo bueno y creerte digno de ello o vete a saber dónde pero en todo caso no creciste con nosotros así que tú no lo sabes pero antes mucho antes todo esto eran descampados de polvo ocre y donde ves calzadas y aceras y alumbrado público ni siquiera había alcantarillas y una acequia enorme de espesa agua verde infectaba el aire por encima de los matorrales y las ratas muertas y las jeringuillas y el resplandor mortecino de las ventanas apagadas donde nuestras familias moribundas cenaban o veían la tele posponiendo sin vergüenza el momento de la muerte definitiva y también por encima de nuestras cabezas de niños ya no lo bastante pequeños como para no saber que lo que íbamos hacer aquella noche de verano asfixiante y luna roja estaba mal o al menos no del todo bien pero nos dio igual porque ya te he dicho que aunque no fuéramos pequeños sí que éramos niños y fuimos los cinco a hacer lo que nos apetecía hacer y cuando llegamos a la diminuta caseta oculta tras el muro en ruinas de una obra paralizada tuvimos miedo pero no salimos corriendo y al final el azar de la rama más corta hizo que uno de nosotros cuyo nombre no importa acabara con las cerillas en una mano y en la otra un frasco de alcohol de medio litro que resultó ser más que suficiente para que la pared de cartones empezara a arder por su base primero con pequeñas y silenciosas llamas azuladas que al poco treparon por el cartón como arañas de fuego ganando en color y calor hasta que toda la pared y después el techo fue una pantalla de fuego naranja y cenizas negras que se mantuvo milagrosamente en pie durante mucho más tiempo del que cualquiera habría imaginado hasta que se desplomó sin demasiado estrépito justo cuando el tipo que allí vivía o al menos dormía acababa de salir sin prisa ni señal de alarma al mundo exterior y recuerdo que ya en aquel momento de excitación me sorprendió que el hombre no dijera ni una palabra ni se pusiera a tirarnos piedras ni nos diera una paliza tan mortal como merecíamos sino que se limitara a quedarse ahí de pie mirando la hoguera como hipnotizado pero lo cierto es que aquella extrañeza no tiene ni punto de comparación con la que ha ido arraigando en mí día a día desde entonces hasta precisamente hoy que he comprendido que quizá a aquel tipo no le habría importado gran cosa que el fuego y el humo hubieran hecho su trabajo aquella noche y lo sé porque hoy casualmente me he visto reflejado en un espejo cuando me disponía a encender un cigarro y mi cara a la luz de la llama del mechero estaba tan desprovista de humanidad como la de aquel pobre tipo aquella noche ante el resplandor del fuego que devoraba sus sucios cartones y la vida miserable que encerraban pero bueno esto es algo que tú tampoco sabes y que nunca sabrás.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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Una respuesta a Tú no lo sabes

  1. majorica dijo:

    Eres superdotado.

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