Un plan perfecto

El plan era sencillo:

Sabía dónde debías estar a las once.

Solo tenía que ir un poco antes.

Plantarme en la esquina

De la 32 con la 35

Y esperar a que aparecieras.

Tenías que pasar por allí,

Era el camino más lógico.

Cuando por fin doblaras la esquina

Pondrías cara rara al verme pero

Solo duraría un segundo.

Tus ojos enseguida dejarían claro

Que te alegrabas

De que hiciera

Lo que tú nunca

Te atreverías a pedirme.

Nos tomaríamos un café

En el bar más cercano,

Probablemente un bar de mierda

Porque el barrio de tu centro de salud

Era un barrio de mierda.

Pero estaría bien

Y por momentos hasta me parecería

El mejor lugar del mundo

Porque estaríamos allí

Tú y yo y nadie más,

Ni policía

Ni espías

Ni guardianes de la moral ajena

Ni ese que te esperaba en casa.

Hablaríamos de lo que habla la gente:

Tonterías, problemas, más tonterías.

Luego entraríamos en el consultorio.

Esperaríamos juntos

Que te llamaran para quitarte la escayola.

Y mientras seguiríamos hablando

De lo que habla la gente:

Tonterías, problemas, muchas más tonterías.

Nos burlaríamos de los pacientes

De la sala de espera.

Esos tatuajes,

Esas alpargatas,

Esa falta de estilo

Al moverse, al hablar, al respirar.

Comentaríamos nuestra suerte

De no ser como ellos.

De no ser tan como ellos por lo menos.

Nos reiríamos

Y cuando tú miraras hacia otro lado

Yo miraría tu perfil hipnótico

Y también, claro que sí, tus tetas.

Luego dirían tu nombre

Por el altavoz

Y entrarías por una puerta blanca

Y saldrías a los cinco minutos

Sin el yeso,

Sin el peso ni el lastre sino

Con total libertad de movimientos.

A esas alturas ya sería buena hora

Para un par de cervezas.

Nos las tomaríamos al sol,

Sudando y brillando

Tan dorados como ellas.

Y al cabo de un rato dirías

Que te tenías que ir

Antes de que tu móvil empezara

A sonar y sonar y sonar.

Claro, claro, diría yo,

Pues hasta otra

Y te daría un beso en los labios

Antes de alejarme calle arriba

Hasta el día indefinido

De la próxima locura.

Y tú lo recibirías feliz

Aunque solo fuera por el hecho

De intuir que eso no te pasaría

Muchas más veces en la vida

Y/o por el hecho de saber

Que si volviera a pasar

Ya no serías tan joven

Como ahora.

Ese era el plan.

Tan sencillo que tenía que ser

Perfecto.

En fin, casi.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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