Amor perfecto

Mi madre está enferma. Anoche ingresó en el hospital. No saldrá de allí con vida. El médico me lo ha insinuado en el pasillo, mientras un adolescente sacaba ruidosamente un refresco de la máquina expendedora. Con todo, me ha dicho, no hay que perder la esperanza. Mañana empezaremos un nuevo ciclo de quimio, más potente. Pero el color de la piel de mi madre, como de cera antigua, y la negrura instalada debajo de sus ojos no dejan lugar a dudas. No saldrá de allí con vida. Y yo lo siento por ella, levemente, como se sienten los terremotos en China o las hambrunas de África. Esta mañana me ha pedido que le lleve algo de ropa. La bata, un par de camisones, bragas y demás. Luego, cuando me despedía de ella, me ha llamado y me ha dicho Tráeme también… Ha interrumpido su frase, dubitativa, casi avergonzada. Y luego ha dicho que no tenía importancia, que lo olvidara. Ya en casa he abierto su armario. Ese olor a naftalina. Ese silencio atrapado en los pliegues de sus prendas, como una reminiscencia y una premonición al mismo tiempo. Mi madre nunca ha hablado mucho conmigo. Después de guardar en una bolsa las cosas que me había pedido me he agachado y he sacado La Caja de debajo de la cama. La he colocado con cuidado sobre la cama, donde la he abierto. El frasco de cristal seguía allí, reluciente, sin una sola mota de polvo en su superficie. Lo he cogido y lo he elevado hacia la luz de la lámpara. Las huellas dactilares de mi madre estaban por todo el vidrio. Y dentro el pequeño feto de mi hermano mayor abortado flotaba ingrávido en el líquido ambarino, mirándome con sus oscuros ojos de renacuajo. Mi madre nunca ha sabido que lo sé, que siempre lo he sabido. Esas nanas en voz muy baja noche tras noche. Esos mimos llamándole por el nombre con que lo habría inscrito en el registro, el mismo que después me puso a mí. Ese amor perfecto hacia su hijo perfecto, muerto antes de que el mundo y ella tuvieran siquiera ocasión de empezar a ensuciarle. Pero, bueno, después de dudar durante un momento, también lo he metido en la bolsa. Qué más da ya.

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Acerca de ivanrojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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