Muertos vivientes (I)

Mira ese hombre de ahí.

Ha superado los cincuenta.

Se apoya en la barra.

Pide otra cerveza.

Sonríe. Mal, pero sonríe.

T-shirt demasiado ceñida.

Pulseras de cuero en la muñeca.

Un colgante al cuello. Yin-yang.

Deportivas.

Cejas depiladas, por dios santo.

Intenta parecer joven.

Intenta parecer feliz.

Pero hay derrota en sus gestos.

Y además, joder, ese pelo tintado.

¿Color coñac? Algo así.

Una imagen inverosímil.

Un ser grotesco.

Por la calle pasan mujeres jóvenes.

Hace sol, podría ser un día perfecto.

El hombre sigue sus andares con ojos anhelantes.

Como si fueran milagros.

Maravillas andantes.

Les mira el culo con incredulidad y devoción.

Como contemplaría a Dios resucitado.

Pero su problema no depende de los cielos.

Tener estilo es algo muy terrenal.

Requiere saber ver la realidad.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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Una respuesta a Muertos vivientes (I)

  1. micromios dijo:

    la realidad es tozuda
    Salut

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