Polizón

Días en que la habitación es un contáiner y viajas de polizón en el barco del mundo.

La luz no entra por las rendijas.

No hay rendijas. No hay luz.

Pero la oscuridad no es total, por desgracia.

El aire viciado huele a cebollas estropeadas y a sudor rancio.

Algo húmedo ensucia el suelo justo debajo de tu culo.

Palpas con la mano.

Metal frío, viscosidad pegajosa.

Entre las sombras vislumbras movimiento en el rincón más oscuro.

El tonto del pueblo se está follando de pie a una puta macilenta, agarrado a sus tetas cetrinas. La sonrisa babeante pegada a la de ella, desdentada.

Nada envidiable y, sin embargo, le envidias.

Esa facilidad para la satisfacción.

Porque, por cómo gime, se diría que estuviera metiéndosela al mismísimo planeta Tierra.

Y estás seguro de que si alguna vez se os permite desembarcar en el exterior, le irá mejor que a ti.

Anuncios

Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
Esta entrada fue publicada en PROSAS. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Polizón

  1. Breve, pero consistente, la realidad de la envidia. Excelente. Saludos. 😀

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s