Parado

Muere un domingo

de un verano eterno y el cansancio

es el sol poniente

alargando las sombras,

los silencios y las horas

mientras camino perdido

por las aceras de siempre.

De pronto

me pitan los oídos y tengo la certeza

de que en algún lugar

la gente ríe y habla como habla

la gente que puede preocuparse de cosas

distintas a sobrevivir.

Imagino a gente sin cara

comentando la película a la salida

del cine. Imagino a gente

sin cara bebiendo cañas

en una terraza, apurando los rayos

de luz antes de volver a casa.

Imagino a gente sin cara planificando

sus vacaciones, telefoneando a hoteles

de tres estrellas.

Y yo me meto las manos

en los bolsillos y toco lo que contienen.

Nada.

Y como un buey tonto y exhausto

me esfuerzo en dar el siguiente paso,

en seguir impulsando hacia delante

el peso del aire que aferran

mis puños.

El peso del aire de mis pulmones.

El enorme peso del vacío.

Mientras un gigantesco sol rojo

se hunde sin remedio y para siempre en

el cemento.

Como la bolsa de Nueva York.

Como una piedra en el agua.

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Acerca de ivanrojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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