Valencia, 9 de junio

Esta mañana las gaviotas sobrevuelan las cúpulas

del casco antiguo.

Lejos del mar.

Chillan fuerte suspendidas entre el azul vidriado

de las tejas y el azul desvaído, como

frotado con estropajo, del cielo del que va a ser

un día demasiado caluroso.

Lejos del mar,

su vuelo proyecta agigantadas sombras fugaces

contra las volutas y guirnaldas y pilastras

de los edificios del ensanche, que parecen enormes

pasteles rancios, petrificados,

restos de tartas nupciales de otra época.

Y las gaviotas ahí arriba girando y

chillando en el aire que dio vida al germen

primigenio de la ciudad.

Qué buscarán.

A veces las gaviotas abandonan la costa

para explorar tierra adentro. Visitan vertederos,

incluso se instalan en ellos.

Tal vez por eso esta mañana patrullan

en círculos el cielo de Valencia, con esos chillidos

y esos ojos negros y redondos y sin párpados

clavados en las calles que hemos construido.

En los colores que hemos elegido. En los

periódicos que hemos aprendido a recitar

de pe a pa aun antes de leerlos.

En fin, con esos ojos inmisericordes

Clavados en nosotros.

Chillando Pescado muerto.

Chillando Basura.

Chillando.

Anuncios

Acerca de ivanrojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
Esta entrada fue publicada en POEMAS. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s