Amor, aunque esté mal decirlo

Houellebecq dice que la tristeza es

pasear a solas en invierno por

una urbanización costera.

Sí, eso es.

Y también lo que se respira

los lunes por la noche

a la puerta del Dos x Dos

cuando acaba la clase

de baile de salón.

Ese olor.

Capas de maquillaje,

manotadas de after shave.

Bragas llenas de arroz pasado,

pollas descatalogadas.

No aprendieron a bailar con el amor

cuando tocaba.

Y ahora es demasiado tarde

para aprobar esa lección.

Y supongo que está mal decirlo

pero, qué coño,

justo eso es lo que encontrarás

si te pasas por la puerta

de la academia de baile de tu barrio.

O por ese bar donde montan

cenas de singles.

O por el taller literario del pub

de la esquina.

O por ese local donde imparten

cursos de cocina en horario

post-oficina.

O por la ONG más cercana.

La tristeza de llegar tarde

a la entrega de premios.

El cansancio de esperar la lluvia

en el desierto.

Está mal decirlo, dicen,

pero a eso acaba reducido el amor

más a menudo de lo que parece.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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