Pura música

La chica se sentó con nosotros

y se puso a hablar y siguió hablando y

hablando. Sobre

la felicidad. Qué era. Cómo alcanzarla.

Dijo que había leído

un ensayo fascinante al respecto.

De una psicóloga jamaicana.

Supongo que soy un tipo

prejuicioso, pero esas dos palabras

ya me pusieron

en guardia.

Según la chica y según

la doctora caribeña, la felicidad

era el conocimiento de uno mismo,

la paz interior, la

realización y “el equilibro

flexible entre el ser y el deber ser”.

Amarse a uno mismo, esa

era la premisa

indispensable para entrar

a formar parte para siempre

del “Reino de los Felices”.

Así acabó la chica su

arenga-alegato-lección

sobre cómo vivir digna y felizmente.

Después se levantó para

ir a mear. Y el silencio que dejó

en el aire fue perfecto, mágico,

divino.

Pura música.

Y fui feliz. Un rato.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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