Media luz

Llegar a casa del trabajo,
ya de noche.
Llave-cerradura-giro
y hogar, dulce hogar.
O algo así.
Enciendes la luz
del recibidor.
La lámpara se ilumina
pero al instante se apaga
dejando en tus retinas
tan solo el zigzag
incandescente del tungsteno.
Dos segundos después,
ni eso. La oscuridad
se lo ha tragado.
Y allí de pie, con la tiniebla
enfriando el líquido
de tus ojos, por alguna
razón te acuerdas de aquella
tarde de cuando tenías 25
en que, por cosas que
no vienen al caso,
creíste que algún día
brillarías para siempre.
Que jamás te alcanzaría
el fundido a negro.
Eso creías entonces.
Eso sabías, sin duda.
Y, de pronto y contra
pronóstico, ahora también
lo tienes claro: aún
no
es
tarde.
La luz viaja contigo.
La luz está conmigo, te dices
mientras te sacas el mechero
del bolsillo, te enciendes uno
y todo se ilumina.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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