Caracoles

Eh, tío, dice un borracho

al camarero, aquí

no se ve una mierda.

Vuelvo la vista hacia

la cristalera. Es cierto:

afuera oscurece,

empieza a chispear.

Cojo la cerveza y salgo

a respirar. En la calle,

lo de siempre. Bueno,

lo de siempre y tres

caracoles atravesando

la acera mojada, sin prisa.

Supongo que desearían

tenerla; ser más rápidos,

más ágiles, sus conchas

más resistentes.

No saben que yo les

admiro como se admira

lo inevitable, lo

obstinado, lo puro.

Despacio entre zapatos

Y deportivas se abren

camino hacia la tierra

oscura del alcorque

de un chopo. Hacia

la tierra de la que

un buen día salieron

y a la que volverán

quieran o no cuando

así lo decidan el tiempo

o las suelas. Entretanto

solo les queda arrastrarse

por charcos inundados

de reflejos eléctricos.

Porque las tiendas han

encendido sus rótulos

luminosos. Los coches

llevan las luces de cruce.

La Tierra sigue girando

bajo estrellas invisibles.

Y mientras los caracoles

ahí, avanzando lenta y

penosamente pero

avanzando a través

de un mundo que

hacen bien en no pararse

a comprender.

Anuncios

Acerca de ivanrojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
Esta entrada fue publicada en POEMAS. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s