Jodidos mercados…

Siempre están ahí,
pero hoy los he visto.
Ya de buena mañana
recorriendo la ciudad,
sacados de sus camas
prematura y absurdamente,
empujados por la culpa,
por una mala conciencia
de la que no son responsables.
Caminan despacio, con
las manos cruzadas a la espalda.
Algunos con un taco de cv’s
en una carpeta enrollada.
Morada. Amarilla. Verde.
Colores que no casan con
el blanco y negro de sus miradas.
Otros se sientan en los bancos
de los parques, en las marquesinas
de las paradas del autobús.
Observan absortos el discurrir
del tráfico rodado. Un rato.
Y luego prosiguen su camino,
intentando disimular sus titubeos,
su incertidumbre, su miedo.
Su falta de destino verosímil.
Son como los restos de un naufragio.
Son los restos de un naufragio.
A duras penas se mantienen a flote
en el oleaje corrupto de los mercados,
como cajas cuyo contenido
hubiera caducado hace tiempo.
Aún podrían ser útiles.
Sentirse útiles, al menos.
Pero han pasado de moda.
Ya ni dios los quiere,
ya ni dios los necesita.
Aún no son viejos,
pero ya no son jóvenes.
Y la crisis que los zarandea,
los hunde y los ahoga
exige carne fresca.
Como la nuestra.

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Acerca de ivanrojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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