Dios

Poco
que hacer,
más bien
nada,
y además
sopla
fuerte
el viento.
Un día
para
volverse
aún más
loco,
si cabe.
Me siento
en un
parque
frente a
la oficina
del paro.
Pienso.
O
lo intento.
Me canso
pronto,
Y bajo la
mirada.
Un bicho
se mueve
entre
mis pies.
Uno de
esos
naranja
y negro,
como un
diminuto
escudo
zulú.
Chinche
roja
o de las
malvas,
según
Google.
Pero
el bicho
no es rojo
ni hay
por aquí
nada
más que
cemento.
Qué raro
es todo,
joder.
Y qué
complicado.
Da igual.
El caso
es que
un mal
paso,
y el viento
le vence.
Queda
patas arriba,
boca abajo,
del revés
bajo
el
azul
inmenso,
desocupado,
indiferente.
Observo
cómo
lucha
por darse
la vuelta,
recuperar
el control
de su
Vida.
Me produce
una sincera,
profunda
simpatía,
el bicho.
Pero
no tanta
como
para
apiadarme
de él
y echarle
una mano.
En fin,
supongo
que
tampoco
serviría
para ser
Dios.
O sí.

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Acerca de ivanrojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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