Flores eléctricas

Siento el terremoto bajo mis
pies
mientras la gente sigue recorriendo
a paso firme
las calles del anochecer
del planeta.
Y ahí arriba
el cielo se abre en una inmensa
mueca
que engulle las estrellas que
nadie
se detuvo a mirar nunca.
Y casi puedo oír su
risa
podrida
burlándose de mí,
burlándose de mi esfuerzo.
Resuena en el aire espeso que flota
entre las fachadas
perfectamente iluminadas
de edificios
perfectamente cúbicos.
Esa risa.
Retumba en los centros
comerciales, en las oficinas,
en las cocinas y en los prostíbulos
de carretera.
Esa risa estalla en carcajadas
en las cuencas de los ojos
de los peatones con los que me cruzo,
llenas de tierra seca
aun antes de que
la pala
los sepulte.
Y sin embargo no importa;
que el cielo se ría cuanto quiera en su vacío.
Yo vine aquí para contarlo:
Incluso en los campos más muertos
crecen
a veces flores.
Flores azules como los destellos
eléctricos que se empeñan
en rasgar la oscuridad
de la memoria agusanada
de quien pudiste haber sido.
Míralas.
Míralos.
Mírate.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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