Queroseno

Carne,
huesos,
sexo,
sueños.
Eso soy.
Eso eres.
Poco más.
Nos consumimos
muy rápido
en mitad
de la noche.
El tenue,
torpe,
exhausto
resplandor
de una hoguera
rompiendo
la perfección
de la negrura
allá lejos,
en medio
del polvo
reseco.
Resistiéndose
a las fauces
de la nada
ineludible.
Eso somos.
Así que
dignifica
el esfuerzo
absurdo,
y quémate
hasta
la médula.
Hasta
que te hierva
la sangre.
Aviva
tu fuego.
Haz que
caliente.
Haz que
brille.
Como
una ciudad
bajo
las bombas.
Como
el queroseno
de los aviones.
Como
un cometa
fugado
de la
Nube de Oort.
Como
el bosque
reflejado
en las pupilas
del pirómano.
Como
un palacio
en llamas.
Como
el incendio
de Roma.
Para siempre.
Y que
las cenizas
de tu vida
siembren
la tierra
en que
una vez
ardiste
intensamente.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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