Un parado

Ciento trece, catorce,
ciento dieciséis y
con ese
ciento diecisiete
coches verdes -o azul
verdosos- han pasado
por la avenida desde
las diez y media exactas
hasta ahora, que son
las doce y veintinueve.
Aparte de todo eso,
la señora del segundo
ha tendido la colada
en el balcón desafiando
las ordenanzas municipales,
me he fumado medio
paquete de ducados y
el sol luce ahí arriba
sin ningún miramiento.
Supongo que el mundo
sigue yendo a algún lado,
como todos esos coches.
Y supongo que está bien
que así sea. Pero,
bueno, algunas mañanas
preferiría lo contrario.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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