Villancico

Por aquello
de fumar
me pelo el culo
de frío
en la terraza
del bar
mientras
me tomo
el café.
Son las ocho
y dieciséis
y el cielo
se despierta
emborronado,
lleno
de nubes
abotargadas,
del color
de los ojos
de los peces
muertos.
Nulas ganas
de ir al curro,
claro.
Pero es que
para colmo
es la mañana
del día
de Nochebuena,
papanoeles en los balcones,
decoración navideña de fachada a fachada,
un villancico madrugador resonando en el aire,
en fin,
ya sabes,
ese ambiente.
Estoy pensando
en todo
eso
y en más cosas,
en mi vida
etcétera
etcétera
etcétera
cuando
se me acerca
un senegalés
cargado
como un burro
y con cara
de frío.
Me ofrece
calcetines térmicos,
una pequeña linterna,
una peluca rosa a lo afro.
Luego,
naturalmente,
un mechero.
Papel de fumar, boquillas.
Otro mechero.
Coloca
todo un muestrario
de cachivaches
sobre la mesa.
No, gracias, tío,
le digo.
El tipo
del bareto
se asoma
entonces
a la puerta.
Oye, tú,
le suelta,
te he dicho
mil veces
que no molestes
a los clientes.
El negro
recoge
sus baratijas
y se aleja
calle abajo.
Yo dejo
el euro diez
al lado
de mi taza,
y hago lo propio.
Feliz navidad,
oigo que
me dice
el camata,
a traición,
por la espalda.
Me giro.
El tipo
alza la mano.
Me sonríe.
Incluso
parece hacerlo
sinceramente.
Pero
no le contesto.

Anuncios

Acerca de ivanrojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
Esta entrada fue publicada en POEMAS y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s