Memoria fotográfica

Quizá un domingo después de comer. En la que una vez fue tu casa y ahora solo es la casa de tus padres. La luz de la siesta entrando aburrida por la ventana. Y en el televisor un pequeño anticipo de muerte en forma de película de sobremesa. Quizá un domingo, a eso de las cuatro de la tarde, mientras el mundo hace la digestión y ronca, te dé por abrir la monstruosa cómoda setentera y sacar las viejas fotos. Una en concreto se detendrá entre tus manos al barajar el mazo. Tú de pequeño, unos diez, en la playa, mirando fijamente al objetivo desde el papel amarilleado por las décadas. Requemado. Como la luz del sol en el agua. Como tus hombros pelados. Desde tu presente mirarás la fotografía. Mirarás cómo eras. Primero sonreirás. Luego medio sonreirás. Hasta que te des cuenta de que es el crío de la foto el que te está mirando a ti. Observándote. Escrutándote. Juzgándote. Puede ocurrir. Este domingo o cualquier otro día. Tenlo presente. Haz que el chaval se sienta orgulloso de ti. Que se sienta complacido de la vida que aún no sabe que le has regalado.

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Acerca de ivanrojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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