Mi gato blanco

Mi gato blanco.
Lo mejor que me ha pasado.
Blanco como un copo de nieve
aquí, que el sol abrasa.
Pero mi gato no se derrite.
Resiste. Aguanta lo que le echen.
A veces no lo veo
durante semanas, meses.
Antes me preocupaba.
Recorría la casa llamándolo.
¿Dónde coño te has metido,
cabrón?
Ven, gato blanco,
ven conmigo.
Nunca di con él de esa manera.
Al final,
cuando estoy a punto
de darlo para siempre por perdido,
simplemente aparece.
Me lo encuentro cualquier noche
al volver del trabajo
sobre el respaldo del sofá
o en la repisa de la ventana.
Su pelaje níveo
resplandeciente en la oscuridad.
Un fantasma que
no come
no maulla
ni siquiera tiene nombre.
Pero que me mira fijamente,
los ojos llenos de vida,
mientras
-otra vez-
escribo.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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