Conquistadores y conquistados

Un milagro hecho carne.
Se sienta frente a mí en el autobús.
Distancia inabarcable.
Lleva minifalda.
Se toca el pelo.
Se pone a trastear con el móvil.
Mi whatsapp hace meses que no suena.
A veces se diría que sonríe,
fugaz y mínimamente,
como haciéndole un favor al mundo.
La odio infantil, vagamente,
del modo en que un albino
debe de odiar el verano.
El resto del tiempo permanece seria, casi solemne,
igual que una princesa en un entierro.
Me pregunto que estará tecleando ahí. Allí.
Bueno, me la trae floja.
Lo importante es que lleva minifalda, sí,
y tiene una suave -seguro- piel blanca
y unos preciosos labios.
Rojos.
Eso es lo importante.
O debería serlo.
La chica levanta la vista de repente.
Me clava sus ojos.
Esas pupilas.
Tan jóvenes.
Tan limpias. Llenas de vida.
Le sostengo impertérrito la mirada.
¿Por qué no iba a hacerlo?
Soy un espectador; solo me queda eso.
Ella, en cambio, empieza a incomodarse.
Al poco se levanta.
Se baja en Colón con Pizarro.
Yo sigo mi camino.
Y vuelvo a pensar en ti.

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Acerca de ivanrojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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