Vinagre

Esos días en que la luz
parece amordazada
haya o no nubes en el cielo.
Esas mañanas como de resaca
de resaca, son la mayoría.
Días en que, no sé,
por ejemplo te llama tu madre,
a eso de las once.
Te preguntas si cogerlo
y, sin responderte, contestas.
Que si te apetece ir hoy a comer.
Te la imaginas en la cocina.
Salpicaduras de aceite
en sus manos ya moteadas
por una constelación oscura
de manchas de edad.
Te imaginas comiendo con ella
y con tu padre, recién jubilado.
Anticipas la conversación.
Las preguntas de siempre
entre bocado de ensalada y
cucharada de lentejas.
Interrogantes con enormes
y subrayados puntos negros
sobre tu presente,
tu modus vivendi,
sobre tu futuro,
el no lugar donde caerás muerto.
Y anticipas también tus típicas
calladas por respuesta
mientras masticas,
mientras tragas,
palabras acalladas que entrechocarán
como piedras sobre tu lengua mordida,
que te rasgarán sin piedad el paladar.
Así que no,
claro que no te apetece
pero Sí, mamá,
te oyes decir,
luego me paso.
Y a eso de las tres estás allí,
en la vieja casa,
sentado a la mesa a la espera
de que tu madre venga con la olla
y a la espera del día de luz total
en que puedas responder
a las inminentes preguntas
no lo que ellos quieren oír
sino lo que tú quieres decir.
Mientras el sol que entra por la ventana
se irisa sobre el vinagre de tu plato.

Anuncios

Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
Esta entrada fue publicada en POEMAS y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s