Respiro

La sangre
y el fuego
son grandiosos
por supuesto
o al menos
podrían
serlo
pero debes
creerme
cuando digo
grito
que a veces
uno necesita
que las cosas
no palpiten
ni ardan.
Lo que quiero
decir
decirte a ti,
capullo,
es que a veces
un hombre
y me refiero
a cualquier hombre
desde el mejor
hasta el último
necesita
tan simple
llana
y urgentemente
como beber
o follar
que el mundo
parezca
un decorado.
Que la cerveza
del bar
esté bien fría
ni mucho
ni poco
sino tan solo
bien
bien fría
y con la espuma
justa y a veces
un hombre
también
necesita
que a su lado
en el bus
no te sientes tú
no tener que oír
tus gilipolleces
si es que eres
gilipollas
ni mucho menos
tus genialidades
si es que eres
o te crees
un puñetero
genio.
A veces
un hombre
solo
desea
con toda
su alma
mente
corazón
estómago
llámalo
como quieras
tomarse
un momento
para mirar
la vida
sin soportar
palabrería
ruido
interferencias
y ver
eso
exactamente eso:
el mundo
como un decorado
bien hecho
convincente
inmejorable
mágico pero
verosímil
un jodido
paraíso en la tierra
imponente
majestuoso
bajo el sol
tibio suave
ideal para
animar
cuerpos
y espíritus
en lugar
de ver
los desconchones
el orín
en las esquinas
mezclado
con matarratas
y la hemorragia
interna lenta
de los cánceres
y el incendio
lento
aburrido
de aspecto
inofensivo
pero inextinguible
como
fuego de vertedero
de este
nuestro
vuestro
tu
querido
presente
sin futuro.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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