Diario imaginario de un náufrago

Hace tres noches
que matamos al grumete.
Rubio y sonrosado,
de unos quince años.
Pero su carne era
recia, cartilaginosa,
nudo de nervio y tendón
como la de buey viejo.
Ahora los otros dos
supervivientes repelan
sus huesos blancos
acuclillados en popa.
Dios, ese ruido.
Tendrías que oírlo.

Sueño con albatros.
Sueño con cachalotes.
Que estas dos bestias
devoren su carne
hasta reventar.
Yo sueño con el aire
de los huesos del albatros.
Sueño con el aire
de los gigantescos
pulmones del cachalote.
Respirarlo para elevarme.
Respirarlo para hundirme.
Cualquier sitio.
Cualquier aire menos este.

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Acerca de ivanrojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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