No

No seas pretencioso.
No alardees de éxitos nimios.
No vas a iluminar tu vida
con un frasco de luciérnagas
moribundas.
Dios, no,
nunca te contentes con eso.
No seas pretencioso.
No presumas de la nada,
ni te regodees en el malditismo.
No mitifiques tu esfuerzo,
tu constancia, tu resistencia.
Esfuérzate,
persevera,
aguanta
todo lo que puedas
y un poco más todavía.
Pero no lo revistas de épica.
En primer lugar,
porque a nadie le importan
tus problemas.
Pero además porque
no hay épica ni heroismo
en el deseo.
Tu deseo, tu camino, tus ganas
simplemente están ahí,
dentro de ti,
tan naturales como tu sangre,
tan carentes de misterio
como el movimiento involuntario
de tu diafragma.
Deja que tu parte
pura,
animal,
divina
bombee y respire.
Aliméntala. Cuídala.
Lo demás, lo de afuera,
llegará
si tiene que llegar.
Y si la suerte te acompaña.

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Acerca de ivanrojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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