Diez momentos para respirar hondo

1.
En una azotea.
Motores negros en el asfalto.
Motores azules en el cielo.
Nubes de CO2.
Estelas de CO2.
Consciente vagamente -como un niño de párvulos-:
simple intuición de la escala humana.

2.
Tendido en la arena.
Playa urbana.
Atardecer frío.
Frío pero rojo.
Rojo pero frío.
Las gaviotas de vuelta a sus vertederos.
Sus panzas blancas en llamas.
Se queman sin humo.
Como nosotros.

3.
En la cima más alta de la cordillera.
Veintitrés picos nevados a la vista.
Alrededor.
Debajo. Por debajo.
Blancura cegadora.
Cimientos necesarios.
Arbotantes necesarios para alzar eel púlpito de roca.
El altar de sol y roca.

4.
Plaza de San Telmo.
Ocho de la tarde de un martes.
Amenaza lluvia.
Sobre los álamos del parque, de pronto, chillidos.
Aire acuchillado.
La gran bandada de estorninos.
Nube.
Cincuenta mil pares de alas en perfecta sincronía.
Cerebro colectivo.
La inteligencia perfecta.
Asunción del lugar y el papel en el gran grupo.
Orden recortado contra el ocaso plomizo.
Y al mismo tiempo, puro caos.
Te tiemblan las manos.
No te tranquiliza saber que solo tú lo percibes.

5.
Dentro del estómago de la ballena.
Plancton.
Flotabilidad insignificante.
Como una mota de polvo al sol.
Pero a oscuras.
Tan invisible como el olvido eterno.
Tú, que libraste terribles batallas para ser el Rey del Plancton.

6.
Al despertar ayer, hoy, mañana.
La ciudad tendida al otro lado del cristal.
Yaciendo desplomada ahí afuera.
A la intemperie.
Maquillada pero muerta.
Discretamente arrasada.
Civilizado expolio.
Emperador sin mausoleo.
Faraón sin pirámide.
Pero los millones de esclavos que construyeron la tumba invisible morirán en ella.
Serán también piedra.
Polvo.
Nada.

7.
Cuando la belleza de lo simple se pose en tus manos como un pájaro herido.
Sus alas cortadas.
Cuando su única salida sea acelerar el desenlace.
Abreviar la agonía.
La súplica de piedad disuelta en la tinta de los ojos redondos.
Y veas tus dedos crispados cerrarse en torno al gaznate.

8.
En un área de servicio de una autopista cualquiera.
Tomando un café frente a tu reflejo.
Frente a frente con tus limitaciones.
Con tus posibilidades.
Mientras afuera el mundo gira.
Y con él todos los destinos.
También aquel que creías tuyo.

9.
A los pies del árbol de la ciencia.
Seco.
Congelado.
Larguísimos carámbanos afilados suspendidos de sus ramas.
Sobre tu cabeza.

10.
Mientras lames el coño.
No un coño.
El coño.
Mientras lo lames.
Inspirando.
Tomar aire entonces.
Respirar hondo y sumergirte.
Bucear.
Retroceder a través de eones de sal húmeda hacia el big bang de este vacío.
Charco del origen de los tiempos.
Tu voz de bebé chapoteando en el fondo.
Inalcanzable.
Ondas de piedra arrojada en la superficie engañosa.
Tu voz inalcanzable y sabia.
Capaz de articular palabras esdrújulas.

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Acerca de ivanrojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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