Sonajero

Tuviste que venir y abrirte el pecho
en medio de mi habitación,
en el centro de mi vida.
Tuviste que hacerlo…
Todos esos diamantes que brotaron
y se esparcieron por el suelo.
Únicos. Irrepetibles.
Sí: preciosos ahí, a mis pies.
Pero prefería oír su tintineo en tu interior
cuando te tocaba,
te ponía boca abajo y te sacudía
convencido de que jamás serían míos.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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