Como nosotros

El hombre del maletín se sienta a mi lado en el cercanías

y huele demasiado a colonia fuerte y a aftershave barato

y las mangas de la chaqueta le quedan cortas

y como siempre empiezo a suponer,

empiezo a preguntarme adónde irá,

en qué consistirá su día.

Me lo imagino vendiendo tarjetas de crédito en el centro comercial,

cumplimentando hojas de cálculo en la oficina,

detrás de la ventanilla del banco,

en la sala del INEM

o a la caza del ama de casa en la sección hogar de El Corte Inglés.

Y entonces se pone el maletín en las rodillas y lo abre,

y lo que veo dentro no me aclara en absoluto a qué se dedica.

La copia rosada de un impreso de Hacienda,

el envase empañado de un sándwich vegetal de Mercadona,

una corbata arrugada y pálida como la muda de una serpiente.

Y sepultando todo ello decenas y decenas de piedras de río

del tamaño de monedas,

Rojas, azules, ocres, blancas.

Piedras limpias y de aspecto suave, como recién lavadas.

Y durante un instante me pregunto por qué y para qué.

Pero ya digo: solo durante un segundo.

Porque qué importa el motivo o la finalidad, el sentido de esas piedras.

El caso es que aquí está, a mi lado en el tren a las siete treinta a eme:

un hombre como cualquier otro entre la multitud

pero con piedras de colores en el maletín.

Alguien igual que todos los demás.

Pero único.

Como todos los demás. Nosotros.

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Acerca de ivanrojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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