Ovnis

Tengo una amiga que va a la iglesia los domingos
Ayer me dejé convencer
La vi cantar inflamada de fe
Vi sus mejillas encendidas mientras entonaba himno tras himno
Yo no sabía qué hacer con mis manos
temblaban, como todas las mañanas hasta eso de las doce
Las escondí en los bolsillos
las crucé a la espalda
un buen rato, también, las sostuve frente a mi pecho
palma con palma, igual que un Buda
pero flaco, ojeroso y hecho polvo
Al final cogí el libro que pendía del banco de delante
lo abrí al azar y leí

Salmo 13: Cantaré al Señor porque me ha salvado

¿Hasta cuándo me tendrás olvidado, Señor?
¿Eternamente?
¿Hasta cuándo me ocultarás tu rostro?
¿Hasta cuándo mi alma estará acongojada
y habrá pesar en mi corazón, día tras día?
¿Hasta cuándo mi enemigo prevalecerá sobre mí?
¡Mírame, respóndeme, Señor, Dios mío!
Ilumina mis ojos,
para que no caiga en el sueño de la muerte,
para que mi enemigo no pueda decir:
“Lo he vencido”,
ni mi adversario se alegre de mi fracaso.
Yo confío en tu misericordia:
que mi corazón se alegre porque me salvaste.
¡Cantaré al Señor porque me ha favorecido!

Pero no canté
Miré por la ventana mientras el coro de feligreses arreciaba a mi alrededor
Vi el sol blanco de invierno en los cromados de los coches del parking
Los retrovisores ardían como lenguas del espíritu santo
las manivelas, las cerraduras, los parachoques,
las antenas, las parrillas de radiador
Vi brillar la luz de la salvación en las insignias de Volkswagen
Chevrolet
Hyundai
Toyota
Ford
De repente aquellos coches me resultaron máquinas extrañas
auténticos ovnis
Alguien puso entonces la cesta del cepillo delante de mí, y la agitó
ese tintineo de monedas, ese aleteo de billetes
Rebusqué en mis bolsillos
En el de la chaqueta llevaba mi vieja chapa de empleado del seven eleven
Hacía ya tres años que aquello se había acabado
pero era lo mejor que podía ofrecer
La deposité en la cesta de mimbre con delicadeza, casi con amor
como si se tratara de un bebé muerto en un pesebre
de una de esas desgracias que no deberían ocurrir
Y salí de allí
Mi amiga dijo adiós a mi espalda. Creo

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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