El pez

Mi vecina murió hace una semana. Una señora mayor, sola y huidiza. Que yo sepa ni siquiera se colgó un cartel en el zaguán informando de su fallecimiento. Tampoco sé si tenía familia. Lo que puedo asegurar es que no le conocí ni una visita en diez años. Su compañía era un pececillo blanco y mofletudo. Dos o tres veces, al coincidir con la mujer en el rellano, pude verlo en su pecera sobre el mueble del recibidor. Siempre en el centro de la esfera, como la pupila en un ojo. Siempre mirándome, empapado de la tristeza de su casa. Por alguna razón su visión me incomodaba. En una ocasión, y sé que suena raro, tuve la certeza de que si seguía mirando a aquel pez de pronto empezaría a hablar. Y me diría cosas desagradables, cosas que no quería oír. Así que desde entonces evité hacerlo. De hecho, nunca más volví a pensar en el pez blanco. Hasta anoche, que no pude pegar ojo preguntándome qué habrá sido de él.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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Una respuesta a El pez

  1. micromios dijo:

    Como siempre, leer tus textos me produce un atractivo desasosiego
    Salut

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