Hora punta

Ahí estaba,

80 años como mínimo

con su bastón y un sombrero

cruzando la avenida en hora punta

y por supuesto

no por el paso de peatones.

Ahí estaba.

Ajeno a los insultos,

ajeno a los bocinazos,

enloqueciendo a los conductores,

deteniendo el rodar del mundo.

Ahí estaba:

imperturbable.

Como si las señales de tráfico

no fueran con él.

Como si tuviera derecho a marcar

su propio

ritmo.

Ahí estaba:

a la suya.

Y pensé:

Qué coño,

después de toda una vida,

seguro que se lo ha ganado.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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