Un poema de Czeslaw Milosz

HONESTA DESCRIPCIÓN DE MÍ MISMO

Tomándome un whisky en un aeropuerto,

digamos que en Mineápolis

Mis oídos captan cada vez menos las conversaciones,

mis ojos se debilitan, pero siguen siendo insaciables.

Veo sus piernas en minifalda, en pantalones o envueltas

en telas ligeras.

A cada una la observo por separado, sus traseros y

sus muslos, pensativo, arrullado por sueños porno.

Viejo verde, ya sería tiempo de que te fueras a la tumba

en lugar de entretenerte con juegos y diversiones de jóvenes.

No es verdad, hago solamente lo que siempre he hecho,

ordenando las escenas de esta tierra bajo el dictado

de la imaginación erótica.

No deseo a esas criaturas en particular, lo deseo todo,

y ellas son como el signo de una relación extática.

No es mi culpa que así estemos constituidos: la mitad

de contemplación desinteresada y la mitad de apetito.

Si después de morir me voy al cielo, tendrá que ser

como aquí, sólo que liberado de estos torpes sentidos,

de estos pesados huesos.

Transformado en mirar puro, seguiré devorando las

proporciones del cuerpo humano, el color de los lirios,

esa calle parisina en un amanecer de junio, y toda la

extraordinaria, inconcebible multiplicidad de las cosas visibles.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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