AUTOTURISMO

Reventar al atardecer en un hotel de tres estrellas,
sexta planta y segunda línea de playa. Octubre.

Corporeizar la temporada baja.

Jubilados holandeses y críos ingleses ahí abajo,
cocidos vivos en la piscina, enormes y rojos.

Centollos borrachos de cerveza.

No entender una sola palabra de lo que gritan.
No entender absolutamente nada de nada.

Anhelar una vida con subtítulos.

Pasar media hora o tres mirando la televisión.
Un autobús escolar ha volcado en Almería.

Ojalá no conociéramos la prisa.

Ir al minibar y sacar de allí tu cabeza y tu polla.
Recolocártelas. Cada una en su sitio, ojo.

Es importante entender las reglas.

Pasar del bufé y salir a la calle fresco, tranquilo.
Buscar un bar en donde cenar de verdad.

Todo closed en el paseo marítimo.

Salvo un puesto de kebabs diminuto y luminoso.
Esos mazacotes de carne brillante, girando.

Lo cierto es que no tienes hambre.

Pero pides uno de cordero con queso. Y una coca.
Y admiras la destreza del turco con el cuchillo.

Nunca hay mujeres en estos locales.

Luego cenar frente al mar en un banco grafiteado.
Susi y Jose se querían en abril de dos mil tres.

Hace tiempo que todo está escrito.

Y está bien que así sea, porque te encanta leer.
Te gusta muchísimo más leer que escribir.

Te gusta casi tanto como hablar solo.

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Acerca de ivanrojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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