TRAGA ESTA PIEDRA FRENTE AL ESPEJO

Una noche vi un conejo salir ardiendo de un corral de Herencia, Ciudad Real.
Ya lo he contado alguna vez, pero es que pienso en ello a menudo.
Me pasó entre las piernas luminoso y veloz como un rayo.
Gritaba humanamente; se me pusieron los pelos de punta.
Yo no debería haber visto aquello; estaba allí por compromiso; una boda.
Ni siquiera recuerdo los nombres de los que se casaban.
Pero el caso es que lo vi. Salí del salón a fumar un cigarro, y sucedió.
Un conejo grande, del tamaño de un buen gato, vino hacia mí envuelto en llamas.
Me atravesó y siguió su huida imposible como un meteorito a ras de suelo.
Estuve a punto de seguir su estela blanca y nauseabunda.
Pero no lo hice. Encontrarlo me habría vuelto loco. Y lo contrario también.
Volví al banquete y me comí aquel pedazo de carne en salsa, fuera lo que fuera.

Anuncios

Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
Esta entrada fue publicada en POEMAS. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s