THE EMPIRE STRIKES BACK, SIEMPRE

El hombre caminaba por los pasillos del súper.
Llevaba una botella azul de lejía en la mano.
Arrastraba un poco una pierna, y hablaba solo.
Le seguí a cierta distancia durante un buen rato.
No dejó de hablar consigo mismo ni un segundo.
Le oí pronunciar las palabras Arroz y Guía Telefónica.
Le oí mascullar algo acerca de las obras municipales.
Le oí y vi reírse de algún secreto que cruzó su mente.
Había un aire de locura en todos sus movimientos.
Yo tenía los pelos de punta, estuve a punto de largarme.
Pero no me atreví; el hombre, el viejo, era mi padre.
Continué tras él, sigiloso, hasta el estante de cereales.
Estuvo ahí de pie diez minutos, mirando las cajas, absorto.
Hasta que de repente se volvió y me vio allí plantado.
Tardó algo más de la cuenta en reconocerme, pero lo hizo.
Si tuviera que apostar diría que se alegró de verme.
Luego se recompuso; se peinó, puso la espalda recta.
Se me acercó procurando mantener a raya la cojera.
Y me dijo: Eh, hijo, ¿qué cojones haces aquí?
Comprar, le contesté.
Ah, murmuró.
Y yo añadí: Sí.
Echamos a andar entre cientos, miles de productos.
Nos cruzamos con una mujer; se giró a mirarle el culo.
Y seguimos caminando a través del lujo de occidente.
Las hamburguesas están de oferta, me informó.
Bien, dije.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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