APERITIVO PARA LAS RATAS (CARTA A NIETZSCHE)

Padre,

permíteme llamarte Padre.

He renunciado al contacto, a la interacción.

Llevo tres días con sus noches montando un puzzle del Taj Mahal. 15.000 piezas. Mis días en este mundo.

Todo lo que leo me parece motivo para volarle los sesos a su autor.

Pagaría una buena suma por encontrar mañana un caballo agonizante en la calle.

Acuclillarme a su lado. Descansar mi frente en la suya. Sentir la sangre subiendo a la boca, las palabras.

Pero se me antoja improbable, Padre. No veo un caballo desde 1993, ¿te acuerdas?

¿Es posible ser un hombre digno en tales circunstancias?

Hay un sanatorio en mi interior, Padre. Las moscas entran y salen por las ventanas, el aire entra y sale por las ventanas.

Un sanatorio en régimen de semilibertad. Nunca sé si estoy dentro o fuera.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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