TUYO, BILL

Me dijo que sus poemas eran como sus hijos.

Dio un trago a su cerveza y añadió:

De hecho, mis poemas son mis hijos.

Había orgullo en sus palabras. Supe que hablaba en serio.

Me quedé unos segundos callado al otro lado de la mesa,
asintiendo y pensando en un documental que había visto hacía poco,
sobre Chernobyl.

Esa misma tarde yo había eliminado catorce de los míos.

Catorce poemas borrados de la faz de la tierra.

Por un instante
me visualicé degollando a catorce niños en lo alto de un monte.

Me pareció una imagen demasiado grandilocuente para un martes.

Miré el reloj. Ya eran las diez.

Solo quería volver a casa y ver la tele hasta las tantas.

Hacer acopio de munición.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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