NUEVO CINE DOGMA

El poema tiene que dar cabida a un parque acuático. Y el parque acuático tiene que dar cabida a un poeta. No parece especialmente complicado. Pero por enésima vez intento escribir un poema sobre un poeta en un parque acuático, y no me sale. Lo que imagino se parece más a un mal chiste que a otra cosa. Un poeta en bañador y descalzo haciendo cola para lanzarse por una atracción llamada, de modo no demasiado original, Niágara. Un poeta ya en la cuarentena que siente el pavimento arder bajo sus pies, el sol quemándole la frente y los hombros. Un poeta que es consciente de la flacidez de su barriga. Un poeta que se despega de la entrepierna el bañador mojado mientras espera su turno para arrojarse al vacío y se plantea grandes cuestiones. Por ejemplo: ¿por qué ninguno de los bares del recinto vende bebidas alcohólicas? Todo sería más fácil con una cerveza en la mano. El aire huele a cloro y protector solar y cemento caliente. Entre los setos que decoran el lugar hay altavoces camuflados. Suena la canción del verano de hace un verano, diez, veinte. El poeta se siente viejo. La cola avanza. Cada medio minuto se oye un pitido. Es el silbato del socorrista, autorizando de uno en uno a los bañistas a lanzarse por la rampa del Niágara. El poeta se pone nervioso ante la inminencia de su salto. Todavía está a tiempo de irse. Pero no se va. Resopla y se ata con fuerza el cordón del bañador. Llega su momento. Se sienta en el nacimiento del Niágara, aguarda a que el silbato dé la orden, y se tira por la pendiente espumosa. Mientras resbala intenta visualizarse a sí mismo desde fuera, como si lo hiciera a través de los ojos de cualquiera de esas personas que bordean la piscina ahí abajo, móvil en mano, esperando ver caer a sus seres queridos. Entre ellas hay alguien que le ama. Puede que eso explique por qué está donde está en este preciso instante, piensa el poeta fugazmente justo antes de zambullirse en el azul. Sin embargo sabe que en realidad no. Porque el poeta siempre hace lo que quiere. Solo él es el culpable de que la vida le haya traído hasta aquí. Y seguro habrá una foto que se lo recuerde hasta el fin de los tiempos.

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Acerca de Iván Rojo

Poemas y relatos. Realismo. Minimalismo.
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